mayo 16, 2009

Ricky Sánchez Firma con Santurce

Ponce (RobiNews) – Ante la incertidumbre que rondaba alrededor del desenlace de la novela de Ricky Sánchez y los Leones de Ponce de la BSN, RobiNews nunca perdió de perspectiva quién era el verdadero arquitecto del tranque, nada menos y nada más que Ángelo Medina. Como ya es costumbre en la liga le dan largas a los asuntos pendientes para que los mismos se solucionen por arte de magia para tomar una determinación salomónica completamente académica e innecesaria.


Al comenzar toda la polémica RobiNews fue el único medio (si así le podemos llamar a este periódico de embuste) que se atrevió a publicar el grave conflicto de interés entre Gídel Padilla y los Cangrejeros de Santurce quienes son sus clientes. Nos enteramos de una reunión que se iba a celebrar en las oficinas de Ángelo Medina y con la ayudita de un amigo interno al que llamaremos Robert para que no se sepa que fue Draco Rosa, instalamos unas camaritas y micrófonos ocultos y descubrimos la astucia del Señor Medina una vez más.


Ángelo acomodaba en un perchero lo que parecía ser unos cuantos trajes y par de uniformes cuando de repente irrumpe en el despacho un iracundo Helcías Bermúdez el dueño de los Leones de Ponce en la BSN. - ‘¿Qué tú te crees, que yo soy un pendejo?’ – ‘Eh, ea! Helcías ¿Qué haces?’ Responde algo sorprendido Ángelo y acomoda como puede la ropa del perchero y se vira hacia Helcías. - ¿Qué te pasa?’


‘Lo pensaste todo en cuanto a Ricky, ¿ah?, si lo declaraban agente libre entonces según el reglamento el cambio de nosotros y Humacao se cae, y tendría que por reglamento dar 72 horas para que cualquiera lo pueda firmar y Arecibo o Bayamón te pueden robar el tiro. Si lo regresan a Humacao tienes que bregar con ellos y no con mi pobre Danielito. Entonces me ofreces a dos tipos que definitivamente tienes que salir de ellos de todas maneras para hacerle un hueco a Ricky y Apodaca’


– ‘Oye Ángelo, ¿Verdad que tú planificaste esto desde el principio cabrón?’. Ángelo pone cara de falsa sorpresa, se lleva sus manos cruzadas en equis al pecho y con voz como de ofendido pero sin ninguna ganas de convencer a nadie le contesta a Don Helcías ‘¿Yo, pero tú me conoces, qué te hacer pensar eso de mí? Dime tú a mí, ¿Cuándo he hecho una trampa yo?’.


Helcías se levanta de su butaca se inclina hacia el escritorio de Ángelo y lo mira a los ojos, con esta sonrisa de resignación - ‘No sé Ángelo, hicimos oficial el cambio hace una hora atrás y a lo mejor y, quizás, digo solo quizás, se me hace un poquito sospechoso ese uniforme que tienes allá atrás con el nombre de Sánchez en la espalda’ - al tiempo que señalaba hacia un obvio uniforme nuevo enganchado inmaculadamente en una percha precisamente detrás de Ángelo –‘no sé a lo mejor estás tan cabronamente eficiente que puedes mandar hacer el uniforme de Ricky el mismo día en la tarde con el nombre de él para que juegue mmm, ESTA MISMITA NOCHE HIJOE’PUTA…’ - Interrumpe Ángelo poniéndose entonces de pie – ‘¡Ay Helcías por Dios! Yo tenía un uniforme extra, lo único que hay que hacer es ponerle un parcho de Sánchez y ya’.


Helcías inclina su inmensa cabeza hacia un lado, levanta sus abultadas cejas y le pregunta ‘¿Y el número, cabrón?’


Ángelo entonces cambia su falsa cara, encoge los hombros al tiempo que da una mirada como el que no quiere la cosa hacia atrás dónde se encuentra el flamante uniforme cangrejero y con un travieso tonito ‘¡Ah, ¿tú dices esto? eso ete, jijiji!, es que Ricky le gusta mucho ese número, jiji, el 44’ – Helcías se incorpora entonces y cruza los brazos demandando una explicación.


‘Bueno, Hélci tú sabes como es esto, yo juego con las reglas que me pongan. Jijijiji!’


Helcías mira hacia todos lados y agarra un retrato de Ednita y se lo pasa por los genitales, y el de Draco y lo rompe, le saca el dedo y abre la puerta para irse y estuvo a punto de llevarse enredado al apoderado de Guaynabo, Jorge Catala. ‘¿Y a éste qué le pasa, lo volviste a coger, ¡Bendito sea Dios!’.


‘Ya tú sabes’ - Ángelo y su hipócrita sonrisa.


Jorge mira intrigado al área dónde estaba el uniforme de Ricky - ‘¿Oye, y ese uniforme? ¿Cómo es que tienes un uniforme de Santurce con ese apellido en la espalda?’


‘¿Sánchez?’


‘No, el que dice Lee cabrón’


‘¿Ah eso, ete, ete?’

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